Cinco horas con pabloAño 2013. Una galaxia tan cercana que está aquí mismo. ETA, otro de esos inventos de los humanos para joderse la vida y matarse entre ellos, hace tiempo que decidió que las suyas no eran formas. Descubrieron, además, que hasta sus propios palmeros andaban desmoralizados. Mil muertos, cientos de pistoleros en la cárcel y ni un solo avance en sus ansias independentistas parecen argumentos suficientes para cambiar de estrategia. Es hora de que ETA desaparezca. Y ETA desaparece. Quedan algunos cabos sueltos, algunos flecos; pero el resto del camino habrán de andarlo sin balas de 9 mm. ni bombas lapa. En ese escenario, hete aquí que Pablo Iglesias, desfacedor de entuertos sociales, el hombre que bajó a la tierra para ser crucificado por nuestros pecados burgueses en la portada de La Razón, decide que el “conflicto vasco” nunca estará del todo rematado a no ser que él intervenga sermón mediante. Así, Pablo llama a uno de sus discípulos, uno que hizo FP 2 en audiovisuales, y ni corto ni perezoso graba un vídeo que a continuación envía en sobre lacrado a un acto convocado por Herrira, plataforma que lucha, entre otras cosas, por el acercamiento de presos de ETA a cárceles del País Vasco. Sin quererlo, o queriéndolo, Pablo ha provocado casos de priapismo galopante entre algunos de los librepensadores de más solera del país: Eduardo Inda, Paco Marhuenda, Alfonso Rojo… Nunca creyeron que una erección pudiera doler tanto.

Pocos días después de que saliera a la luz el vídeo de marras, servidor se hallaba almorzando con un buen amigo. Un viejo amigo. Llamémosle Pedro, porque él también ha encontrado a su mesías. Aunque, a diferencia del primer Papa, él no está dispuesto a negar tres veces a Pablo. Ni dos. Ni una. Así discurrió nuestra conversación, entre los platos cuadrados del restaurante ‘fusión’ hasta el que me arrastró:

Servidor: …por cierto, ¿has visto el vídeo ese…

Pedro: ¡PABLO NO ES ETA!

Servidor: ¡Virgen santa! Que me has asustado, hostias… Mira cómo me he puesto la camisa de tinto… ¡Camarero! … A ver, Pedro, ¿qué coño dices? Si lo que te iba a coment…

Pedro: ¡PABLO NO ES ETA!

Servidor: ¿Quieres dejar de gritar “ETA”, coño? Que nos van a echar. Al camarero ese de la cresta ya lo tienes medio mosca… Lo que yo te quiero decir es que ese vídeo…

Pedro: ¡CASTA! ¡ESTÁS CON LA CASTA!

Servidor: ¿Otra vez la mierda esa de la casta? Madre mía… ¿Me dejas que te diga lo que te iba a de…

Pedro: ¡ALGO DE LA CAVERNA MEDIÁTICA, SEGURO!

Servidor: Que no, Pedro. Que he visto el vídeo, joder. Además, léete el boletín de la parroquia, que Pablo y Monedero han admiti…

Pedro: ¡PABLO NO ESTÁ CON ETA Y NUNCA LO HA ESTADO!

Servidor: Me cago en la puta. ¿He dicho yo eso? Si es que no me estás dejand…

Pedro: ¡ESTÁS CONTAMINADO POR LA CAS..VERNA!

Servidor: Por la ‘casverna’, sí. Lo confieso; a diferencia de ti yo no he podido resistirme al lavado de cerebro.

Pedro: A mí nadie me ha lavado el cerebro.

Servidor: Eso es. Mantén ese tono. Seamos civilizados. Pero si nadie te ha lavado el cerebro lo disimulas de puta madre.

Pedro: Anda y vete a la mierda.

Servidor: Me voy con sumo placer, pero me gustaría que escucharas lo que tengo que decir sobre el contenido de ese víde…

Pedro: ¡PABLO NO TIENE RELACIÓN CON E…

En este momento, y sin que me sienta orgulloso de ello, antes al contrario pues lo considero un acto reflejo, un imponderable, mi puño salió propulsado hacia el rostro de Pedro, alcanzándole de lleno entre la nariz y el labio superior. El triángulo de la muerte, según las películas de karatecas. Los ojos de mi contertulio se vuelven hacia atrás, el tiempo se detiene, y va a dar con la cara en el plato de emulsión de espinacas que había tenido los santos cojones de pedir. Quiero insistir en que pegar a un amigo, ¡a un hermano!, está mal. Si hay niños leyendo: ESTÁ MAL. La violencia no es la solución. No sé lo que me entró, las voces me obligaron, no lo sé. Ahora, sin embargo, tenía toda la atención de Pedro, que seguía semi-inconsciente, aspirando y espirando esa pasta de acelgas por la nariz. Ahora yo estaba en el papel de Lola Herrera en “Cinco horas con Mario”. Ahora Pedro, aunque fuese desde Nuncajamás, iba a escucharme.

Y comencé mi monólogo:

Servidor: Sé que Pablo no tiene nada que ver con ETA, que no es simpatizante de los batasunos y que no celebra el Día del Espíritu de Ermua poniendo fotos de Miguel Ángel Blanco en su juego de bolos del PCE. Es un insulto que puedas pensar algo así de mí. Es tan ofensivo como la campaña que han urdido todos los estómagos agradecidos y carroñeros de este país para mostrar a Pablo como un filo-etarra con ansias de pasar a cuchillo a todo aquél que posea más de 50 metros cuadrados de tierra para cultivo. Dicho esto, querido Pedro, hablemos del puto vídeo. Porque debajo de toda la montaña de mierda que vomitan El Mundo, El País o el ABC hay, en efecto, un vídeo de Pablo dirigiéndose a un auditorio compuesto de individuos que, como mínimo, no rechazan las acciones de ETA. Si lo hicieran, si lo hicieran en voz alta, no podrían pisar ese auditorio. Y brotan de mi cerebro casta-cavernario tantas preguntas: ¿qué demonios pintaba Pablo Iglesias en ese acto? ¿Ha estado Pablo Iglesias en actos similares organizados por, digamos, Fernando Savater o Pilar Manjón? ¿Cómo puede decir que “el conflicto vasco ha generado mucho sufrimiento” en vez de “ETA ha generado mucho sufrimiento”? Pablo está demostrando ser un político de primera división que domina la dialéctica como nadie, así que nada de lo que dice se sale de un guión previamente meditado. Sabiendo esto, es lógico pensar que si en ese vídeo habla de derechos humanos y de “conflicto vasco” en vez de hablar de ETA, de las víctimas de ETA, del conflicto de ETA, se debe a que sigue un patrón muy concreto; el mismo que le lleva a hablar de casta PP-PSOE pero prácticamente nunca a mencionar a IU. IU es, con diferencia, el partido más antiguo de entre todos los que mangonean en la política nacional, pero en IU está su mayor caladero de votantes (amén de su pareja). En el País Vasco da la puta casualidad de que los votantes de izquierdas, al menos la izquierda a la que Pablo se dirige, ha sido en buena parte simpatizante de Herri Batasuna y sus posteriores reencarnaciones. ¿Cómo ganarse sus simpatías? Hablando de un asunto con el que quizá muchos estemos de acuerdo. No hay razón para tratar de forma diferente a un preso etarra que a José Bretón; pero, mientras algunos nunca trataríamos estas cuestiones tirando de eufemismos –recordemos el ‘Movimiento de Liberación Vasco’ de Ansar-, y matizaríamos hasta el infinito un tema tan peliagudo que en ningún caso podríamos despachar como un simple caso de atentado contra los derechos humanos, otros que se dicen la voz de la gente, de la ciudadanía, son en realidad esclavos de su infinita ambición política. Cierto es que en 2013 Pablo Iglesias  no tenía detrás a millón y medio de votantes. Pablo Iglesias hablaba en nombre de Pablo Iglesias. Pero lo que se dice y cómo se dice, ahí queda, con un cierto poso de cinismo, de intentar jugar con dos barajas. De hacer, al fin y al cabo, lo que hacen TODOS los políticos que aspiran a algo en esta vida. Sólo un débil mental concluiría, tras ver ese vídeo, que Pablo Iglesias es pariente lejano de Chiquito de Amorebieta; pero los que nos limpiamos nuestras soberanas posaderas con la prensa del ‘movimiento’ al tiempo que no entramos por el aro –o los círculos- de Podemos sin antes hacer una o dos docenas de preguntas, queremos, exigimos, no ser abatidos en el fuego cruzado. Si Pablo Iglesias es mejor que los anteriores, eso tendrá que demostrarlo. Hoy, 1 de julio de 2014, servidor sólo sabe que Iglesias es un tipo brillante, muy brillante, que ha culebreado con maestría hasta el Parlamento Europeo, donde no tiene intención de permanecer más de un año,  y que a menudo se enreda en su propio populismo. Que tiene entre manos un programa llenos de muchas intenciones pero con muy pocas explicaciones. Y lo que más me preocupa: las adhesiones incondicionales que está cosechando. Las mismas que nos llevan, Pedro, a discutir sobre Pablo, porque no toleras que le cuestione. Pero ya sabes lo que opino: en realidad, España  no necesita ser salvada en asambleas. España necesita que la salven de los españoles. De los ricos, de los pobres, y de los medio-pensionistas. Ahí tienes, amigo Pedro, un lema con el que nunca ganarás unas elecciones.

 

Pedro: ¿Dónde estoy? ¡¡¿Qué pasa?!!

Servidor: Has muerto y estás en el purgatorio hasta que decidan en asamblea si vas al cielo o al infierno.

Pedro: ¡Maldita democracia!

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