Manuel Bartual (Valencia, 1979) no quiere que le llamen héroe. No quiere más flores que las que le puedan echar por hacer bien su trabajo, sea como dibujante/historietista, diseñador gráfico o director de cine, el último salto al vacío de este hombre que “hace muchas cosas”. Pero Manuel es un poco héroe. Y Manel Fontdevilla, y Albert Fonteys, y todos los miembros de la plantilla de El Jueves que, hace poco más de un mes, optaron por darle la espalda a la seguridad de un puesto en la revista decana del humor patrio antes que tragar con la censura de su grupo editorial. Ninguno de ellos ha vuelto a casa herido después de la batalla, tienen todos los miembros intactos; pero su guerra ha sido otra, y la ganaron en el mismo instante en que decidieron poner tierra de por medio: la guerra por la dignidad y la libertad de expresión.

Conscientes de que, así las cosas, la única opción que garantiza el libre albedrío es la autoedición, los primeros espadas de El Jueves, ahora en el exilio, lanzaban  el 18 de junio, el día de la coronación, una revista digital que contenía en buena parte todo lo que no pudo comprarse en el kiosco. ‘Orgullo y satisfacción’ se llama la criatura. Tal ha sido el grado de aceptación por parte de los lectores que no será flor de un día. Una publicación nueva que nace de la rebelión. Doble heroísmo.

Y aunque Bartual venía aquí a hablar de su película, ‘Todos tus secretos’ (#littlesecretfilm, 2014) y de todas esas cosas que hace, el cisma torció los planes. En lugar de empezar hablando del vértigo del debutante tocaba hablar del vértigo del hombre que se atreve a ser honesto consigo mismo.

 

¿Lo de El Jueves ha sido mera torpeza o RBA tenía ganas de quitarse de encima una revista incómoda?

Me cuesta creer que en 2014 alguien pueda pensar que puede hacer desaparecer una portada que lleva días circulando por redes sociales, pero en todo caso no creo que quien dio la orden de censurar la portada de Manel lo hiciera como parte de un calculado plan, imaginando las consecuencias que su censura provocaría. Sea como sea, está claro que nadie toma la decisión de reimprimir 60.000 portadas por puro capricho. En toda esta historia parece fácil intuir toda una serie de llamadas, instrucciones o cadena de favores que desembocan en la situación que todos ya conocemos.

Cuando parecía que vivíamos tiempos en que por fin la Casa Real podía ser objeto de sátira, como cualquier otra institución, ¡zas! ¿La solución está en autoeditarse?

Sí. Al menos en el caso de los autores que hemos abandonado El Jueves. Nuestra respuesta inmediata ha sido publicar ‘Orgullo y Satisfacción’, un cómic digital de 82 páginas que pusimos a la venta el 18 de junio para despedir a Juan Carlos y darle la bienvenida a Felipe, justo un día antes de la proclamación.

No podíais quedaros con ese sapo en la garganta…

No podíamos quedarnos de brazos cruzados, y la acogida ha sido realmente buena. Superamos las 30.000 descargas en menos de una semana, por lo que hemos decidido continuar con ‘Orgullo y Satisfacción’ a partir del 1 de septiembre como revista mensual digital. No estaremos en el kiosco pero sí en internet, evitando además deberle favores a ningún inversor y ganando a cambio en independencia.

¿Y El Jueves? ¿Sobrevivirá al éxodo?

Espero que sí, porque es una revista que da trabajo a mucha gente, no sólo a los dibujantes que siguen en ella. Y a pesar de que la intervención de RBA ha dejado a la revista en una situación complicada de cara al lector, que desaparezca del kiosco una publicación de estas características seria cualquier cosa menos motivo de alegría.

No te cansas de repetir que tan respetable es quien se va como quien se queda. ¿En serio?

Yo entiendo todas las decisiones que se han tomado, porque ser dibujante en España no es algo fácil, y ser dibujante de historietas de humor mucho menos.

¿Tan respetable es quien renuncia a unos privilegios y una posición por principios como quien no lo hace? Quizá “respetable” no sea la palabra. Dejémoslo en que no es lo mismo una cosa que otra…

No, desde luego que no lo es. Todos los que nos hemos ido de El Jueves lo hicimos sabiendo que dejábamos la única publicación que en ese momento te podía permitir vivir de tu trabajo, y esto no es una decisión que resulte fácil tomar. En todo caso, tras lo sucedido vi claro que mi sitio ya no estaba allí. No iba a sentirme cómodo publicando en El Jueves bajo esas condiciones.

¿Y si la redacción se hubiera plantado en pleno? Desde el director al último plumilla…

En ese caso es probable que ahora mismo El Jueves no existiera. Dudo que RBA hubiera reculado en su decisión.

Antes del cisma quedamos para hablar de Manuel Bartual, el hombre que “hace muchas cosas”. No dejemos que los de siempre nos interrumpan más de la cuenta. Vamos a hablar de cine, por ejemplo, tu vocación más reciente. ¿Cansado de que los personajes no se movieran?

Lo del cine era algo que siempre me había apetecido, y con lo que no me había atrevido por una mezcla de falta de tiempo y de tremendo respeto por la profesión. El momento en el que decido probar suerte es a comienzos de 2012. Me compré una cámara para grabar unas promos de la editorial que puse en marcha meses atrás y me propuse amortizar esa inversión. De repente me quedé sin excusas para no estrenarme como director.

Y te ha dado fuerte. Has despachado doce cortos y un largo en dos años… ¿Te cuesta volver a la rutina del lápiz y el rotulador después de saborear las mieles de las bambalinas y los focos?

Bueno, hasta ahora pocas bambalinas he visto…

(Risas) Ya llegarán…

Todo lo que he rodado ha sido muy rudimentario, cine de bajo presupuesto. Pero me parece un lenguaje muy atractivo, me siento muy cómodo. En cierto modo es también un respiro. Me permite abordar historias que ya desde su propio formato no podría desarrollar en un cómic. Una historia como la que cuento en ‘Todos tus secretos’ es exclusivamente audiovisual, no podría utilizar ningún otro lenguaje.

Por cierto, de entre todos los personajes de ‘Todos tus secretos’, ¿quién eres tú? ¿El que les tira la caña a las novias de los amigos? ¿El pringado que hace todo el trabajo de la compañera holgazana? ¿El que prefiere decir que estaba haciéndose una paja antes que confesar que toca el ukelele?

Soy el que espía a todos ellos y disfruta complicándoles la vida.

La Mercedes Milá de tu película…

El momento en el que coloqué el último plano de la película en su sitio fue muy satisfactorio, pero también un poco triste. Me habría gustado pasar más tiempo con todos estos personajes, aunque probablemente no querría tener de amigo a ninguno de ellos.

¡Ni tú ni nadie! Menuda pandilla. Por cierto, ¿no te parece que esta generación que retratas en la película es un poco ñoña y aburrida? ¿Qué le falta a esta gente? ¿Más drogas? ¿Menos? ¿Una mili, como decía mi abuelo?

Yo he intentado retratar a una generación que de repente tiene que lidiar con algo como internet en su día a día como herramienta para relacionarse con el resto, algo que se ha instalado en nuestras vidas de manera aparentemente natural pero que desde luego no lo es, al menos para los que conocimos una forma de relacionarnos cuando internet no existía.

Internet nos ha agilipollado…

Tampoco es que intente demonizar internet. A fin de cuentas es algo que hacemos entre todos, pero sí es un elemento que ha cambiado hasta cierto punto las reglas del juego. Me parecía un buen tema sobre el que construir la historia.

¿Cómo llevas tener que rodearte de un equipo, de actores, cámaras, iluminadores? ¿Piensas a menudo: “¡esto mis dibujos no me lo discutirían!”?

Creo que no lo he pensado ni una sola vez. Hasta ahora he tenido mucha suerte, porque he trabajado con gente que ha acabado aportando muchas cosas a cada proyecto. En ‘Todos tus secretos’, por ejemplo, di libertad a los actores para que hicieran suya cada línea de diálogo, para que aportasen lo que considerasen conveniente. Era la naturalidad que demandaba la película. Fue la mejor decisión que pude tomar.

‘Todos tus secretos’ nace bajo el paraguas del manifiesto #littlesecretfilm, de Pablo Maqueda y Haizea Viana. Pero tengo entendido que has sido un chico malo y te has pasado por el arco del triunfo algunas de las normas. Esto Von Trier no sé si lo habría consentido… ¿Qué tal lo encajaron Pablo y Haizea?

Lo encajaron bien, y dudo que Von Trier lo hubiera encajado peor porque él fue uno de los primeros en saltarse las reglas de su propio manifiesto.

Pero porque era “el jefe de todo esto”…

A mí la invitación de Pablo y Haizea me vino muy bien ya que de repente tenía una fecha de entrega en el horizonte. Llevaba tiempo valorando diferentes ideas que esperaba convertir en largometraje en algún momento, pero que llegasen ellos y me dijeran, “haz una película, la estrenaremos en tal fecha”, me puso las pilas y me ayudó a centrarme. Eso sí, desde un primer momento tuve claro que si me tenía que saltar alguna regla del manifiesto #littlesecretfilm para favorecer el resultado de la película, me la saltaría sin pensármelo dos veces.

¿Y si te llegan a decir que nanay de la China? Todavía no había ocurrido lo de El Jueves, igual no les convencía lo de “¡que estoy muy loco, hostias!”…

Bueno, pues en ese caso hubiera hecho la película por mi cuenta, pero conociéndoles me cuesta pensar que esto hubiera llegado a pasar. Además, la propuesta les gustó mucho. Yo las reglas que plantea #littlesecretfilm las interpreto como un punto de partida, una forma de animarte a sacar adelante una película en poco tiempo rodeándote de un equipo reducido, pero no creo que lo importante aquí sea si has cumplido más o menos reglas del manifiesto sino el resultado de la película. Es lo que va a quedar, lo que va a valorar el público. Lo he hablado con ellos en varias ocasiones, y en cierto modo creo que comparten mi visión.

Ahora, si eres tan amable, ponme al habla con el Manuel Bartual dibujante. Dime, ¿no es paradójico que un dibujante haya despachado durante siete años Sexorama’, un manual de sexo? Perdona, pero no tenéis fama de matadores’ los dibujantes…

Habría que preguntarle también a todos los que llevan años escribiendo historias de Superman y Spiderman. Todavía no he visto a ninguno salir volando por la ventana, y me atrevería a decir que ninguno posee sentidos ni poderes arácnidos.

(Risas) ¡Touché!

Dicho esto, espero que nadie tome ‘Sexorama’ como un manual de nada. No me gustaría poner en peligro la vida de nadie.

Y esos d
ías en que el gato se ha meado en la alfombra, el termo se ha roto, las tostadas se han quemado y rematas con un gatillazo en la cama, ¿cómo se sienta uno a dibujar una tira cómica?

En esos días uno se sienta con más temas y situaciones a mano para cumplir con su trabajo, porque en esto del humor pocas cosas funcionan mejor que reírte de ti mismo y de tus circunstancias.

¿Hacerse un hueco en el mundo del cómic, o del humor gráfico, requiere más suerte y contactos que talento? Ya sabes, los que nunca lo consiguen seguro que gritan: ¡Esto es una mafia!

Entiendo que quien se pasa la vida dibujando sin conseguir ver remunerado su trabajo pueda pensarlo, pero no es algo que comparta. Estamos en 2014. Enseñarle tu trabajo al mundo es más fácil que nunca. Si lo que haces es bueno y le interesa a la gente, me parecería raro que antes o después no encuentres la manera de vivir de ello, aunque sea compaginándolo con otros trabajos.

Desde los chistes sobre Irene Villa a ese “¡Hija de puta! dedicado a la Infanta que publicó Mongolia, ¿en la sátira vale o debe valer todo?

Debería valer todo lo que el autor decida que debe valer, sin que nadie que no sea él mismo le imponga los temas sobre los que puede hablar y los que no. Quien censura es quien no entiende que un chiste nunca va necesariamente dirigido a todo el mundo.

¿Qué se echa de menos en el humor gráfico de 2014? ¿Qué se echa de más?

No es algo que me pare a pensar. Seguramente será porque la oferta es abrumadoramente variada y no echo nada de menos. Y desde luego, nada de más.

El oficio de dibujante es un oficio solitario por definición. ¿Llega uno a quedarse un poco turulato?

Si no estás a gusto en tu espacio de trabajo ni te gusta pasar muchas horas solo la respuesta es sí, sin duda. Fíjate si puedes llegar a quedarte turulato que a mí me ha tocado inventarme todo esto del cine para salir un poco de casa a que me dé el aire.

Alan Moore afirma que los lectores de cómics de más de 30 años son gente enferma de nostalgia, que es triste que la mayoría de lectores de cómics no sean chavales sino cuarentones… ¿Esto es cierto? ¿Los chavales ya no leen cómics?

Cuando Alan Moore dice estas cosas se refiere a un tipo de cómic muy concreto, el de la industria del comic-book, en claro declive desde hace años y con una base importante de lectores que son los que lo leían hace un par de décadas y ahora siguen haciéndolo. Una industria basada cada vez más en la nostalgia, como él dice. A mí, que no haya ahora tanto lector joven leyendo tebeos como antes no es algo que me preocupe. A cambio, hay mucha más gente de 30 años en adelante que comienzan a leerlos por primera vez ahora, y esto es algo que antes no pasaba.

Lo de Moore quizá pase más a menudo de lo que pensamos: el creador que se identifica poco con sus seguidores. Pienso en Robert Crumb, por ejemplo. Que es un poco el extremo, porque odia a todo el mundo, pero… Ya me entiendes… Crumb seguro que prefiere sentarse a hablar con un homeless borracho antes que con un fan…. ¿Te gusta, por ejemplo, codearte con otros dibujantes? ¿De qué habláis? ¿De tintas, de estilos? ¿Del dibujante que no está presente en ese momento?

Los dibujantes con los que me junto son amigos antes que dibujantes, así que solemos hablar de cualquier cosa menos de tintas, estilos o dibujantes que no están delante en ese momento. Bueno, de esto quizá un poco sí. (Risas) Pero no demasiado. Al menos nunca más que de cualquier cosa de la que uno habla cuando queda con un amigo.

¿Y el consejo que más das a los novatos que te miran ojipláticos?

Yo no soy muy de dar consejos. Que cada uno haga caso a su instinto. Así, si las cosas salen mal, no podrá echarle la culpa a terceros. Mira, ¡esto quizá sea un consejo!

Todos los secretos (o casi) de Manuel Bartual.
EC, julio 2014.

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