West-of-Memphis-2012Sería una completa injusticia no sólo para con Joe Berlinger y Bruce Sinofsky sino para toda la causa de los Tres de West Memphis no comenzar estas líneas recordando la trilogía Paradise Lost. Aquel primer documental de 1996 (The Child Murders At Robin Hills) fue el germen decisivo que propició la llamada de atención a propios y extraños sobre esos tres chicos de un pueblo perdido en mitad de Arkansas, acusados y condenados –uno de ellos a muerte- por el asesinato de sendos niños de ocho años sin más pruebas que una dudosa confesión.

Fueron Berlinger y Sinofsky los que se labraron el apoyo de estrellas de relumbrón, de Johnny Depp a Eddie Vedder, de Patti Smith a las Dixie Chicks, con su titánica labor de investigación y documentación, sin grandes medios económicos, que prolongaron ya con mejor sustento en Paradise Lost II: Revelations (2000) y culminaron con Paradise Lost III: Purgatory (2011). Fueron ellos quienes nos ayudaron a comprender las claves del caso, los que nos presentaron los perfiles de Damien EcholsJason Baldwin y Jessie Misskelley, y nos llevaron de la mano por el lado oscuro de la sociedad americana, por las cloacas del ‘cinturón bíblico’ y la ‘basura blanca’. Con cientos de datos, con hechos, con docenas de testimonios.

Ahora que los tres amigos han sido puestos en libertad tras 18 años a la sombra, Amy Berg (Deliver Us From Evil) se sirve de la chequera de Peter Jackson y sintetiza en esta West of Memphis todo el proceso, las historias paralelas, los intereses subterráneos, además de aportar nuevas revelaciones tan grotescas y malsanas como todo lo relacionado con aquel brutal triple asesinato. Berg entrega un producto de factura impecable, que no repara en gastos, muy cuidado en casi todos los sentidos –el mismísimo Nick Cave se pone al frente de la banda sonora-, pero que peca de excesivamente partidista y hace no pocos brindis al sensacionalismo, muy en la línea toda esa nueva generación de documentales que, por primera vez desde que los Lumière encendieran su linterna mágica, han conseguido arrastrar a las masas a las salas de cine sin que medie ficción alguna.

En cualquier caso, West of Memphis es un vehículo aceptable para los profanos en lo acontecido aquel mayo del 93 y sus consecuencias, tan subyugante y dinámico que se sobrepone sin problemas a un metraje de más de dos horas y media. Quienes, no obstante, dispongan de unas cuantas horas libres más y deseen anteponer el rigor al espectáculo debieran optar sin dudarlo por los mencionados documentales de Berlinger y Sinofsky. Pero ya se sabe: unos cardan la lana…

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