ruby-james-mainNo es Ruby James ninguna recién llegada al ruedo musical, no es una jovenzuela que acaba de aterrizar en la gran ciudad, guitarra en mano, en busca del sueño (americano o no). Pero sí que siente esta californiana que “Happy Now”, su segundo LP, es el disco de su renacimiento, donde al fin ha dado con su identidad al tiempo que, por diferentes circunstancias, representa una nueva etapa en su vida.

Nacida y criada en California, Ruby se pasó gran parte de los noventa y principios del nuevo siglo rondando clubes y garitos en los que poder entregar un poco del arte que le corría por las venas, aunque no sería hasta 2008 cuando sus canciones se materializaron en plástico. Aquel “Desert Rose” mostraba a una artista de buenas maneras interpretativas que, sin embargo, aún se estaba buscando a sí misma. Esa búsqueda finalizó en Austin, Texas, donde desembarcó de la mano de todo un Charlie Sexton (Bob Dylan, Lucinda Williams) para dar forma al mencionado “Happy Now”en el que Ruby no puede ni quiere ocultar las influencias de su mentora virtual, Sheryl Crow, siempre, eso sí, tamizadas a través de una voz cálida, cercana, que te arropa y te invita a escuchar las historias de quien ha aprendido una o dos cosas sobre eso que llaman vivir. 

En la portada de su primer disco aparecía sosteniendo un sombrero mexicano, lo que tal vez podía resultar engañoso. Quizá hizo pensar a más de uno que se  dedicaba al tex-mex o similares, nada más lejos de la realidad…

Mmmm… No sé si llamarlo “engañoso”. Ese sombrero lo compré en una de mis giras y pensé que quedaba bien con el atuendo de cowboy. Además, mi guitarrista, que por entonces también era mi pareja, era un músico de tex-mex, así que puedes darle un significado más profundo a esa imagen: estoy sola en la carretera, mirando al horizonte y sosteniendo su sombrero… Le añade un toque de misterio, creo.

¿Era aquel “Desert Rose” una especie de ‘grandes éxitos’ de todo el material que había ‘almacenado’ hasta entonces? El nuevo álbum, “Happy Now”, suena mucho más cohesionado. A diferencia de “Desert Rose”, aquí las canciones sí parecen formar parte de un todo…

Pues la verdad es que es al contrario (Risas). La mayor parte de “Desert Rose” lo compuse en 2008, en tres días mano a mano con mi chico, Rene Reyes –el guitarrista del que te hablaba antes-. Teníamos una relación muy intensa, muy apasionada, y eso derivó en todas aquellas canciones, fue lo que nos inspiró. Sin embargo, en “Happy Now” hay un par de canciones que compuse hace casi 10 años. Cuando empecé a trabajar con Will y Charlie Sexton para este disco quisimos reunir lo mejor, las mejores canciones de toda mi trayectoria musical. Si suena más cohesionado eso es gracias a ellos, a la habilidad de Charlie como productor y su talento.

¿Ese título, “Happy Now”, implica que hasta ahora no estaba todo lo contenta que debiera con la manera en que se estaba desarrollando su carrera?
La canción “Happy Now”, su letra y su sonido, tienen un toque definitivamente irónico, pero no pretendía ser profunda ni nada de eso mientras la escribía. Era sólo una canción más. Podemos darle el sentido que queramos casi a cada cosa si nos lo proponemos, pero la mayoría de las veces no tiene nada que ver con su significado original. El título le va bien al disco porque ahora me siento más libre y más feliz, y hacía mucho que no me sentía así.

Hay una cita de Camus en su hoja promocional que dice lo siguiente: “Pero, ¿qué es la felicidad sino la simple armonía entre un hombre y la vida que ha elegido?”. Entonces, si hacemos caso a Camus, la felicidad sería lo opuesto a la frustración… 
Según la Wikipedia “la felicidad es un estado mental que se caracteriza por unsa sensación de satisfacción, placer o alegría”. La felicidad puede ser muchas cosas. Pero creo que esa cita de Camus la define a la perfección: la felicidad es armonía.

No es habitual toparse hoy en día con gente del ‘show-bussines’ que sepan de la obra de Camus. ¡La mayoría ni siquiera sabrán que existió un tal Camus! ¿Es aficionada a leer filosofía?
Estudié algo de filosofía en la universidad. La mayoría de las cosas me entraban por un oído y me salían por el otro, pero tuve un profesor estupendo que nos enseñó a apreciar la filosofía independientemente del nivel de conocimiento que tuviéramos. A veces eso significaba que te quedabas con una obra entera, a veces sólo una línea…

Eso sí, nadie diría que su música es existencialista. ¿Prefiere mantener esos terrenos más profundos o más oscuros lejos de sus canciones?

(Risas) ¡Esta pregunta me hace mucha gracia! La verdad es que siento que todo lo que escribo es bastante oscuro. Mi madre me sigue preguntando que cuándo voy a escribir música alegre. (Risas) Tengo como una especie de lucha interna con esto, porque parece que toda mi inspiración viene de la tristeza y el sufrimiento (sea mío o de otros). Así que no sé cómo responderte a esta pregunta…

Ha hablado de ese periodo de su vida, cuando vivía en L.A. y se sentías algo deprimida porque su carrera no terminaba de despegar. ¿Qué le llevó a elegir Los Ángeles como centro de operaciones? ¿Se sentía allí cómoda como artista? Uno no puede evitar pensar que su lugar en el mundo está más cerca de Nashville que de California… 

Es que yo crecí en Los Ángeles. Nací en Ventura County, a las afueras de L.A., y casi desde el día en que me gradué sentí la necesidad de irme de allí. Así que, no, no es mi ciudad ideal, pero mi familia está allí y vuelvo siempre que puedo. Además, el clima es increíble. Es un buen sitio para ir de visita… pero poco tiempo.

Casi ha respondido a mi siguiente pregunta con eso de que Los Ángeles es una buena ciudad para pasar un par de días y salir pitando. Entonces, ¿ya no vive allí?
Ahora mismo vivo en Austin, Texas. De todas formas, tengo algo de sangre gitana así que no estoy segura de que algún día sienta que pertenezco a un sitio concreto. Ojalá suceda algún día, pero lo cierto es que cuando más siento que estoy en mi casa es cuando estoy en la carretera. Todo lo demás es siempre como algo eventual, temporal…

Seguro que ya le han dicho antes que tiene mucho en común con Sheryl Crow. Quizá sea su voz, quizá su acento… De todas formas, seguro que sus influencias se remontan mucho más atrás. ¿Quién le hizo desear tener una guitarra y ponerse a cantar?
Sí que he oído mucho esa comparación con Sheryl Crow. Probablemente sea la más recurrente, aunque con el nuevo disco también ha salido a relucir el nombre de Norah Jones. Antes tiraba más hacia el rock así que es normal lo de Sheryl. Ella fue una de mis grandes influencias cuando yo empezaba, así que tengo que decir que sus dos primeros discos me inspiraron muchísimo. Ahora bien, la mayor inspiración me ha venido por parte de mi madre y de Stevie Nicks. Cuando era una niña e iba en el coche con mi madre ella siempre ponía a Fleetwood Mac y a Bonnie Raitt. A los 13 años me llevó a ver a Bonnie Raitt al Hollywood Bowl, en L.A., y aquello probablemente los cambió todo. Recuerdo que cuando tenía 19 años un día me dijo que cerrase los ojos y que dijera qué querría ser si tuviera a mano una lámpara mágica, y yo grité: ¡Bonnie! (Risas) Tengo muchas otras influencias, como las viejas canciones country que me ponía mi abuelo, pero si tuviera que nombrar las tres artistas más importantes en mi vida esas serían Stevie Nicks, Bonnie Raitt y Sheryl Crow. “Nobody’s Girl”, de Bonnie Raitt es el tema de mi vida. Podría hacer mía cada palabra de esa canción.

¿Recuerda la primera canción que escribió? ¿O fue tal vez un poema? ¿De qué trataba?
Claro que lo recuerdo. La canción se llamaba “Letting Go”. Tenía 17 años y la compuse al piano. Siempre he sido una persona muy emocional, muy intensa, aunque en los días de instituto no tenía cómo darle salida a esas emociones. Siempre estaba muy inquieta, tratando de encajar en mi grupo de amigos. Me sentía muy insegura y llevaba muy en secreto mi faceta musical. Mi mejor amiga de entonces estaba hecha polvo, porque era bulímica y tenía muchos problemas psicológicos. Yo la quería muchísimo, veía lo mucho que estaba sufriendo, así que esa canción era por y para ella.

Hay mucha competencia en la escena musical americana. En todos los géneros la hay, pero sobre todo en el de los cantautores: demasiada gente tratando de abrirse hueco… ¿Cuáles son esos artistas de su generación con los que más se identifica?

Ahora mismo no me viene ninguno a la cabeza. Es que los artistas de mi quinta con los que más me identifico, de lo que más cerca me siento, son mis amigos; nadie demasiado famoso. Yo me sigo sintiendo muy cercana a mis influencias de siempre: Bonnie, Emmylou Harris, Lucinda Williams… Esa música es atemporal. Will Sexton y Matt McCormack son dos amigos muy queridos y hoy por hoy son de mis compositores favoritos, es gente que de veras me llega al alma musicalmente. También te podría nombrar a una banda de Austin, Deadman. Es mi grupo preferido ahora mismo, pero eso es porque su música suena como la de los viejos clásicos.

Está metida de lleno en la gira de presentación de “Happy Now” por Estados Unidos. Entonces, ¿está feliz ahora? Ya ha comentado que la carretera es como su casa…
Es que es lo que más me gusta. Como te he dicho, no siento que pertenezca a ningún lugar.

¿Y cuándo vamos a saborear algo de esa ‘felicidad’ de Ruby James en Europa?
Hay planes para ir a Europa en octubre con Rosie Flores, a un festival francés. ¡Pero a ver qué tal sale eso! Me encantaría ir a Europa a tocar. Lo que pasa es que es difícil encontrar un buen promotor, alguien en quien puedas confiar, porque a veces el idioma y la distancia son barreras importantes. Si conoces a alguno, ya sabes…