Mal-día-para-pescarEn los años 70, un liante que se hace llamar Príncipe Orsini (Gary Piquer) y su protegido, un antiguo luchador expatriado de la Alemania comunista (Jouko Ahola) recorren la Argentina profunda buscando incautos pueblerinos a los que estafar. El ‘príncipe’, previo amaño, ofrece mil dólares que no tiene a quien sea capaz de aguantarle un asalto a  pupilo.

El debut en el largometraje de Álvaro Brechner es el retrato del tahúr por antonomasia, de ese Príncipe que sólo lo es porque así consta en sus tarjetas de visita y que vive inmerso en una mentira; no sólo cada paso que da en la vida es un engaño, un cambalache, también se miente a sí mismo creyéndose esos aires de triunfador cuando, en realidad, es aún más patético que el pobre diablo alcoholizado y de pocas luces al que maneja como un títere. Al menos este último tiene en su pasado algunas glorias que recordar, algunas medallas.

“Mal día para pescar” se estructura a modo de un enorme flashback que comienza justo después de que Brechner nos muestre un teatro de pueblo con el nombre del luchador en su marquesina y una auténtica batalla campal en su interior. ¿Le habrá fallado el as en la manga al Príncipe? Con ese anzuelo nos engancha el director uruguayo al tiempo que va desgranando los mil y un trucos de avezado embaucador de su protagonista y la trastienda de un submundo, el de los shows ambulantes, siempre campo abonado para desarrollar buen material dramático.

Brechner juega bien sus bazas y, en general, todo en “Mal día para pescar”, desde el acertado reparto, la sobria cinematografía e incluso ese punto de suspense que nos sugiere la secuencia inicial, funciona para dar lugar a una cinta notable. Sólo nos priva el novel Álvaro de profundizar en la psique del luchador, de quien apenas bosqueja un escueto perfil para hacernos entender su pseudo-esclavitud, pero que a todas luces habría merecido más protagonismo, teniendo en cuenta que es clave en el desenlace del relato. En cualquier caso, no es menos cierto que habría sido harto complicado casar una biografía pormenorizada  de ese forzudo venido a menos con los tejemanejes de su ‘mecenas’. Eso quizá diera para otra película, tal vez un “The Wrestler” pampero.

Con un poco de humor absurdo “Mal día para pescar”  podría ser la perfecta materia prima para los hermanos Coen –sobre todo los de “O Brother” o “Big Fish”-, aunque a Brechner no le hace falta recurrir a la comedia ni abandonar la senda de lo verosímil para despachar una excelente ópera prima.

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