ZombielandCon unos mimbres humorísticos similares a los de“Adventureland” (con ésta comparte además protagonista) o los productos menos escatológicos de la factoría Apatow, Ruben Fleischer encara su particular ‘peli de zombies’. Mucho sarcasmo, diálogos ocurrentes y algo de acción; con esa fórmula que ya explotó con éxito Edgar Wright en “Shaun of the dead” (si nos ceñimos al sub-género de los muertos vivientes) Fleischer mantiene un nivel realmente notable mientras sus personajes están on the road, viajando a través de unos Estados Unidos desolados, entre ejecuciones de no-muertos y alguna que otra gamberrada. Eso le da a Fleischer para completar una buena primera hora que es el tiempo que tarda en introducir en la historia el romance chico-feo-y-tontorrón se enamora de chica-guapa-pero-malota y detener la acción en un gatillazo del que “Zombieland”apenas se recupera. Hasta ese momento, al César lo que es del César, porque el ritmo incansable y la extraña pareja Eisenberg/Harrelson, especialmente el primero de ellos –a Woody y su eterna locura hay que amarlo para disfrutarlo-, logran una media nada desdeñable de carcajadas por minutos. Carcajadas y nada más, por supuesto. Como buen producto yanqui dirigido a un público eminentemente joven no hay que esperar un humor en exceso inteligente o sofisticado ni coherencias de ningún tipo. “Zombieland” es fast food para el cerebro, aunque tampoco hay que hacerle ascos a una hamburguesa del MacDonald’s de tarde en tarde.

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