igor-paskual-mainBabylon Chat fueron la gran esperanza blanca del rock and roll glammy y callejero allá en los estertores del siglo pasado. Igor Paskual, el protagonista de las siguientes líneas, fue uno de los principales artífices de aquella banda pero, tras la inevitable (a veces) separación, se convirtió en fiel escudero de Loquillo. A él le ha dado sus riffs y sus composiciones en los últimos años, y en ello sigue. Sin embargo Igor se ha tomado un pequeño receso para estar consigo mismo, para mirar piel adentro y lanzarse en solitario en una aventura que, por ahora, sólo existirá para el directo. Ahí nos demostrará qué es capaz de hacer con la sola ayuda de su voz, su guitarra y sus canciones.

Esta etapa en solitario, ¿te la planteas como un divertimento, una excusa para tocar en directo, o tendrá su materialización en disco?

R- Sí, claro que pretendo grabar. Pero no es una obsesión, los tiempos han cambiado mucho y el “disco”, entendido como una colección de unas doce canciones bajo un mismo título, ya no es objetivo primero en el que luego basar una carrera artística. Es parte de un proceso más largo y no quiero editar a toda costa. Que se fragüen las cosas con calma. Está bien ir haciendo seguidores poco a poco y elegir un repertorio adecuado, porque tengo un montón de canciones, y estoy viendo cuáles me van más o las que tienen más relación entre sí.

Cuando uno toca y escribe para una figura tan icónica como la del ‘Loco’, ¿ha de tener clara su posición de subalterno?

R- Tenemos que remar todos en la misma dirección y en los cds y en los carteles pone Loquillo, así que por supuesto que el Loco tiene la última palabra. ¡Sería horrible que no fuese de esa manera! Luego, hay que reconocer que es un tipo estupendo y si se fía de ti y te encarga algo, él no se entromete, confía al cien por cien. Al final, el objetivo es marcar goles y él es el delantero centro, así que yo desde la banda derecha intento que le lleguen el mayor número de balones posibles.

En casos como el tuyo, como Little Steven, como Mike Campbelll… ¿mejor cola de león que cabeza de ratón?

R- No me planteo la música en ese tipo de términos, tanto si se refieren a una posición jerárquica dentro de un organigrama o si son de cantidad. Me muevo por la satisfacción lograda, o lo interesante de un proyecto. Puedo ser el cantante principal o cambiar y ser guitarrista de la mayor estrella de rock de este país, y me encanta hacer las dos cosas. En teoría lo mejor sería ser cabeza de león pero no siempre tiene por qué llenarte más o hacerte más feliz. Es como llevar un gran buque, en teoría deberías estar muy satisfecho pero, también la responsabilidad puede quitarte parte del placer, y la travesía convertirse en una ordalía. Para mí el ejemplo mejor es el de Nick Cave y su banda, es admirable cómo combinan sus proyectos y la banda. Estoy seguro de que Blixa durante muchos años, estuvo encantado de ser patrón en una trainera y además ser contramaestre en un galeón.

¿Con Babylon Chat quedó saciada tu fiebre ‘glam’?

R- Lo bueno del glam es que es un género tan dúctil…es casi más una manera de enfocar una canción o un modo de interpretar, no sé. Con Babylon grabé tres discos y el componente glam estaba en todos, pero si te fijas, al principio éramos más pop rock, luego derivamos a un rollo punk rock total, y el tercero ya era purito rock n´roll. Así que aún tengo sitio para el glam porque está dentro de mi, es mi sangre, son mis huesos, mi manera de respirar.

¿Cómo decide Igor Paskual si se guardará una canción para sí mismo o se la presentará al ‘don’ Loquillo?

R- Lo decido antes o durante, nunca después de terminar una canción. Además, normalmente el Loco hace las letras, o sea que ya está bastante claro desde el principio. Hubo alguna excepción, y llegar el Loco y decirme que había algún tema que veía más en mi voz que en la suya, pero no es lo habitual.

¿Y en qué repertorio se basan tus shows en solitario?

R- Casi todo son temas propios de estos últimos tiempos. En ocasiones puedo hacer alguna versión, no sé, de Depeche Mode, Queens Of The Stone Age, Graham Coxon…y completar con un par de Babylon Chat. Es un repertorio serio y sólido, procuro no dejar lugar para el aburrimiento y pienso con esmero el repertorio.

Cambiando de tercio… Estudiaste Arqueología, una carrera eminentemente vocacional. ¿El rock pudo más que las excavaciones?

R- El rock pudo más que todo. Ha barrido bastantes cosas interesantes de mi vida, pero es que me cogió del cuello y me obligó a abandonarlo todo. Últimamente ya me deja respirar un poquito y me viene fenomenal porque si no el rock se muere de inanición y de fagocitarse a sí mismo. O sea, que me deja respirar por una cuestión de pura supervivencia. Es una gran pasión y las pasiones exacerbadas son una asesinas en potencia, no dejan nada a su alrededor. En realidad yo no estudié Arqueología sino Historia del Arte pero sí que participé en excavaciones, en concreto en Jordania.

La Arqueología, más que ninguna otra cosa, nos enfrenta con nuestra propia naturaleza perecedera. ¿Componer canciones es una manera de alcanzar la inmortalidad?

R- Estoy más interesado en el ahora que en el más allá, y más preocupado, pero bastante más, en sobrevivir durante mi vida, que ya me parece todo un logro. Sería precioso que una canción fuese recordada por generaciones venideras, pero más que por una cuestión de inmortalidad, por una especie de orgullo y amor al trabajo bien hecho. No estoy interesado en ser el Van Gogh del rock. La Arqueología, mmm …nos deja fragmentos, huellas lejanas y muy parciales, no de lo que eran, sino en ocasiones, de cómo querían esos pueblos o civilizaciones que les viesen, en ese momento o en el futuro. De eso, nos ha llegado una mínima parte que nosotros interpretamos con una visión que creemos objetiva pero que está manchada por nuestra forma de ver el mundo, o sea, totalmente subjetiva. Y es que nosotros necesitamos más un pasado que lo que nos necesita el pasado a nosotros. No nos buscan las ruinas, las buscamos nosotros para no sentirnos tan solos, o para legitimarnos o formar parte de algo. Robert Johnson no pensaba en cómo veríamos su música el siglo XXI, sino en seducir a las más guapas del pueblo tocando su guitarra mientras sus maridos estaban recogiendo algodón. Su preocupación por el presente es lo que le hace imperecedero.

Hagamos un poco de arqueología musical. Dinos tres discos clásicos de obligada presencia en toda discoteca…

R- Tres recopilatorios. Uno de Buddy Holly, otro de Little Richard y otro de Jerry Lee. Ahí está todo: el pop, el glam y el punk. Sobre eso se hizo todo. Son Mesopotamia, Grecia y Egipto. A partir de ahí, la luz.