Fifty-Dead-Men-WalkingKari Skogland se asoma al conflicto de Irlanda del Norte a través de los ojos de un confidente de los unionistas, infiltrado en el IRA. A finales de los 80s,Martin McGartland, personaje central de la cinta y que a día de hoy continúa escondido de los que pusieron precio a su cabeza, se ve obligado a realizar la peligrosa tarea de doble agente, ganándose la confianza del Ejército Republicano Irlandés para acceder hasta sus mismas entrañas.

Skogland imprime un tono urbano y realista, casi documental, y refleja con idéntica precisión tanto los tejemanejes y las intrigas de uno y otro bando como las motivaciones de su personaje principal, ese buscavidas atrapado entre dos fuegos hasta que se le hace imposible mantener la neutralidad. “Fifty Dead Men Walking” funciona, pues,tanto en lo ‘didáctico’ como en terrenos más espectaculares, mutando en trepidante cinta de acción cuando la historia lo requiere.

Sin el mesianismo de “En el nombre del padre”, sin la carga partidista de “Bloody Sunday”, “Fifty Dead Men…” termina revelándose como una las obras más certeras, ecuánimes y apasionantes de cuantas han glosado desde la gran pantalla la insidia del IRA y derivados. De propina, Skogland se hace escoltar de un reparto de altos vuelos, tirando incluso de estrellas internacionales, como Ben Kingsley o Rose McGowan para tareas secundarias, con especial mención para el primero. Si se trata de intensidad, y en aquí hasta los tiempos muertos son intensos, Kingsley sabe una o dos cosas al respecto.

Esta directora canadiense (más conocida hasta ahora en los círculos televisivos) y su película se parapetan sin muchos problemas hacia el Top 5 de lo estrenado en España en 2009.

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