La-historia-completa-de-mis-fracasos-sexualesCon Sacha Baron Cohen haciéndose de oro a base de falsos documentales que oscilan entre el gamberrismo puro y duro y lo políticamente incorrecto, no extraña que surjan aquí y allá algunos espabilados tratando de repetir la fórmula. Porque eso es lo que pretende en el fondo Chris Waitt en “La historia completa…”. A pesar de ser él mismo el protagonista, a pesar de no haber actores de por medio, su cara a lo largo de todo el metraje le delata: la coartada puede tener miga (el tipo se empeña en entrevistar a todas sus ex novias para ver qué falló), pero lo que Waitt busca es, por supuesto, la bufonada y recrear chistes sobre penes y viagra. Sin embargo, su personaje, o su persona (tanto monta…), resulta cansino y estúpido hasta la médula, como aquel sarnoso compañero de piso de Hugh Grant en “Notting Hill”, pero sin la gracia de Rhys Ifans.

La pregunta que Chris se hace, “¿por qué todas me dejan?”, tiene respuesta inmediata en su desaliño, su exasperante desidia y su rictus de no-me-entero-de-nada pero nada-me-importa-un-pepino. Aun así, desfilan por delante de la cámara un nutrido grupo de antiguas concubinas, todas de buen ver, todas aparentemente deseables y agradables, con lo que la antipatía por el zangolotinoWaitt no hace sino crecer al constatar que ha dejado pasar un buen puñado de buenas oportunidades. Así, entre testimonios de mujeres que nos cuentan lo que es más que evidente y las payasadas de Waitt, más propias de Youtube que de una producción cinematográfica, avanza esta tomadura de pelo que, definitivamente, nos convence de que eso del “hazlo tú mismo” a veces no es tan buena idea. Aunque cualquiera pueda reunir un puñado de vídeos caseros y hacerlos pasar por material ‘underground’ (otro concepto bajo sospecha), no todos tienen algo interesante que contar.Ese es el caso de Chris Waitt, que se mira su mugriento ombligo durante hora y media creyéndose la monda lirona cuando, en realidad, sólo hay una palabra que define con precisión su ‘obra’ y su estampa: cutrez.

Se impone una redada masiva de cámaras de vídeo para evitar futuros despropósitos como el de este retoño tardío de la Generación X.

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