Cuando-ella-me-encontróUna misma historia, dos enfoques diferentes. Todo lo dramático puede ser cómico; todo lo humorístico puede tener su carga de amargura. Y algo así sucede al reflexionar sobre las claves argumentales del debut de Helen Hunt como directora: hija adoptiva, madre biológica que da señales de vida tras cuarenta años, una separación y un embarazo deseado que nunca llega. Cualquier aprendiz de Bergman se habría montado su particular “Yerma” a la escandinava con semejantes planteamientos y habría mandado al respetable al agujero con una receta de Prozac intravenoso para dos semanas. Sin embargo Hunt, un animal cinematográfico amamantado en los pechos de las sit-com conjuga todos esos elementos emocionalmente complejos en una comedia romántica creada a imagen y semejanza de todos esos títulos en los que ella misma, en su faceta de intérprete, lleva dos décadas reinando. Su personaje es casi una patente: es la vecinita de al lado, estricta pero de gran corazón; nada espectacular físicamente pero con un magnetismo personal a prueba de Colin Firth (su partenaire en “Cuando ella me encontró”)… y a sufrir y a llorar, y a reír y a celebrar lo bonita que es la vida.

Nada de lo anterior tiene secretos para Helen, de ahí que su película, a pesar de transitar todos y cada uno de los lugares comunes del género, acabe funcionando gracias a ese mecanismo de reloj suizo que la hace avanzar. Todos saben lo que va a pasar y cómo va a parar, por lo que el mérito en estos casos, el mérito de Hunt como realizadora, radica en hacernos desear que, efectivamente, todo se suceda “como Dios manda”. De ello tiene mucha culpa un guión ágil al servicio de diálogos siempre afilados y, por supuesto, la presencia de la Hunt actriz, que continúa representando ese reducto de naturalidad y normalidad cada vez más exiguo en el farisaico Hollywood. Es la vecinita de al lado, sí; pero no la que tenemos, sino la que soñamos con tener. Ahora además, ha demostrado que puede dirigir con tanta o más solvencia que muchos de los nombres que la han dirigido a ella a lo largo de los años. Una joya de mujer.

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