334174808_640«Escuela de jóvenes asesinos» huele a película de teenagers americanos. Al primer mordisco nos deja también un indudable sabor a película de adolescentes descerebrados yanquis puramente ochentera. El primer contacto visual nos retrotrae ipso-facto a la era de Michael Knight y las Nike Air Jordan… Pero cuidado, no es bueno quedarse siempre con las primeras impresiones, porque lo cierto es que se trata de la anti-película de muchachotes gringos, donde la Barbie animadora buena es la Barbie animadora muerta, donde el mejor albergue para una bala de 9mm. es la cabeza delquarterback del equipo de fútbol.

La broma comienza ya desde el título: «Heathers» , un nombre tradicionalmente pijo en la tierra de Elvis, es también el nombre de tres de las cuatro protagonistas de esta «escuela». Todas ellas pertenecientes a «el grupo más poderoso y popular del instituto». ¡Qué encanto de criaturas!

Lehmann se mueve entre el universo cartón piedra de la Troma y la deliberada afectación del Waters primerizo para reforzar su parodia en el pasa por ser el único título relevante de su carrera -años más tarde se entregaría desgraciadamente al genuino cine de niñas monas con lazo-. Fue flor de un día, no hay duda, pero logró dejar tras de sí una cinta gamberra -aunque con mensaje- y divertida.

En el reparto, un imberbe Christian Slater , demostrando desde edad tan temprana sus dotes para el la sex symbol de la generación grunge: Winona Ryder , También pasaba por allí Shannen Doherty , mucho más digerible haciendo de auténtica víbora de salón-comedor que como aquella adolescente cursi y llorona que se pasó media década de los 90 residiendo en el 90210 de Beverly Hills.

Los alérgicos a las hombreras, las Ray-ban Wayfarer o los pendientes a lo George Michael pueden sufrir un auténtico shock anafiláctico con el visionado del terrorismo contra-cheerleader de J.D./Slater; pero a los hijos de ET, Gizmo y Pee-Wee nada de eso nos afecta. Estamos inmunizados.