SatanásPelícula de contenido tan contundente como su título, “Satanás”parte de unos truculentos asesinatos acaecidos en Bogotá en los años 80 para desarrollar las historias de unos personajes que llegan al límite de su salud mental, y más allá, por mor de los mil y un azotes que puede recibir un hombre en la patria de Pablo Escobar. Esta Bogotá del debutante Andrés Baiz es la puerta del infierno para sus protagonistas; meros ángeles caídos, jekyllstornados en mister hydes.

“Satanás” es extremadamente agresiva en su fondo por momentos, pero hace gala de una tremenda sobriedad en sus formas. Baiz ha querido enmarcar los puñetazos físicos y psicológicos que lanza desde la pantalla en un escenario de austero realismo, sin histerias visuales ni estridencias sonoras. No le hace falta crear un clima artificial de horror, ya que es la propia naturaleza terrible de los hechos que relata la que azuza los estados de ánimo delante y detrás de la cámara. No es una obra fácil de asimilar ni de contemplar, más aún siendo conscientes de que estos días de furia a la colombiana se basan en situaciones reales; pero, necesaria o no, instrumento para instigar el morbo o testimonio de unos acontecimientos cualesquiera, ahí queda“Satanás” para quienes quieran acercarse a la gestación de la irracionalidad cabeza adentro de algunos seres (supuestamente) racionales; y ahí queda también un aviso para navegantes: absténganse mentes sensibles.

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