bauhaus-go-away-aBauhaus renacen para morir. “Go away white” ha nacido con fecha de caducidad, porque no habrá más giras, no habrá otros discos; “No habrá más Bauhaus”, según Peter Murphy. Y siendo así, ¿era necesario resucitar al vampiro después de 25 años de plácido sueño, sólo para clavarle de nuevo estaca en el corazón? Probablemente no. Sin embargo, aunque la curiosidad mató al gato, más de uno y más de dos llevaban años imaginando cómo sonaría el triángulo AshJMurphy en este comienzo de siglo XXI, y ahora esa duda ha sido despejada. “Go away white” carece del aroma a humedad de catacumba de aquellos Bauhaus que fueron vomitados al mundo desde las cloacas punk a finales de los 70’s; ya no hay telarañas ni lamentos nihilistas que valgan. El (supuesto) canto del cisne para los de Murphy comienza sonando como si las Spiders from Mars de Bowie hubieran sucumbido víctimas de la depresión, y luego la cosa deviene hacia terrenos más atmosféricos, más densos, y tal vez también más aburridos. Si “Too much 21st century” derriba reticencias y llega a convencer de que el comeback merece la pena, pasajes como “Mirror remains” o “Sad” llaman al bostezo y justifican de sobras eso de que segundas (o terceras) partes nunca fueron buenas. O al menos no mejores.