Love-honorYoji Yamada pasará a la historia por haber sido uno de los más brillantes y esmerados retratistas del Japón feudal. A ese universo de guerreros samurái, códigos de conducta, o doncellas mancilladas y, sobre todo, al drama que se deriva de esos trances de honor, ha consagrado casi toda su filmografía. En eso sigue a sus muy provectos 77 años. “Love & Honor” es un intenso y emocionante ensayo sobre la ceguera de un samurái de bajo rango que, con la visión, pierde también (o al menos así lo cree) su dignidad, su hombría, su razón de ser. A la tragedia de la invidencia viene a sumarse la traición de su esposa, que no sólo aportará carga dramática al relato, sino que será la directa culpable del contenido belicoso de la cinta. Esos cuernos nipones tienen que ser afeitados a golpe de katana.

Yamada no le preocupa demasiado inflar el metraje de sus películas si con ello consigue diseccionar a conciencia las vidas de sus personajes, y es por eso que las generosas dos horas de duración de “Love & Honor” no sólo no pesan, sino que se adivinan del todo necesarias para asistir a la catarsis de ese fiel servidor de su señor, desde los iniciales deseos de autoinmolación hasta el renacer que le hará levantarse y pelear por su honra manchada. La película gana fuerza minuto a minuto; las revelaciones, casi todas penosas para el protagonista, van elevando sin prisa pero sin pausa el nivel emocional, algo que Yamada consigue siempre desde el clasicismo y el sosiego, dando una nueva clase magistral sobre cómo contar una historia con fundamento, con detalle, y sin el más mínimo rodeo. Partiendo de esos cimientos formales, sólidos como rocas, al veterano director sólo le basta contar con una escenografía notable y el entregado trabajo de Takuya Kimura (el ciego agraviado) para firmar una obra tan impecable como atemporal. Por suerte en el país del sol naciente se sigue teniendo cierto respeto por los mayores, y tipos como Yamada pueden seguir haciendo cine hasta que el cuerpo aguante. En Hollywood (o aquí mismo) no vendría mal algo de esa filosofía.

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