No-basta-una-vidaAmor, amistad, infidelidad y muerte. En ese orden o en cualquier otro el turco Ferzan Ozpetek desgrana en “No basta una vida” un muy emotivo compendio de las relaciones interpersonales haciendo especial hincapié en el trance que supone la pérdida del ser querido y de la necesidad de dejarse caer en brazos de los amigos como bálsamo (que no como cura).

En la vida de los personajes que Ozpetek construye todo es aparentemente perfecto; viven en un mundo de diseño. Ellos mismos parecen salidos de un anuncio de espuma de afeitar; tan guapos, tan esbeltos, tan cultivados y bien vestidos. Pero la desgracia y la tragedia casi nunca entienden barrios y eso es precisamente lo que “No basta una vida” trata de transmitir: el dolor dentro de un entorno de revista de decoración. Todo plagado de momentos que invitan a la reflexión sentimental; porque lo queOzpetek recrea, y lo hace con brillantez, son circunstancias comunes a todos los mortales, vistan de Armani o se aprovisionen en el Lidl. No pretende nada más (ni nada menos). Para entender ciertas cosas no basta una vida; para explicarlas, a Ferzan le han bastado 90 minutos.

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