Obras-en-casaEn la nueva incursión en la dirección de la actriz Brigitte Roüan(“Olivier, Olivier”), Carole Bouquet no es soltera y madre en la vida, como la pobre Lina Morgan; pero es abogada de causas perdidas, divorciada, madre de dos adolescentes que piden a gritos unas vacaciones en el reformatorio más cercano y, para colmo, ha conjurado el maleficio de los maleficios: reformas en el hogar a cargo de una cuadrilla que ríanse ustedes de Pepe Goteras y Otilio. Marroquíes, colombianos, italianos… La ONU de la chapuza se le mete por las puertas a la Bouquet (que así y todo no pierde su halo de Venus inalcanzable) y la histeria está servida.

Roüan ha construido una comedia muy loca, endemoniadamente rítmica (atropellada incluso) y con algún que otro brochazo del teatro del absurdo. No todo funciona al mismo nivel en su película, porque aún estamos tratando de encajar los números de baile que se saca de la chistera aquí y allá, pero, a grandes rasgos, ha logrado engendrar una divertida farsa que incluso mira de pasada al drama migratorio, aunque siempre desde el optimismo y la despreocupación. Su “Obras en casa”, eso sí, no habría sido lo mismo si no le cae del cielo una Carole Bouquet más fresca que una lechuga a sus 50 años. Con semejante anfitriona, no extraña que esa tropa de ineptos quiera quedarse a perpetuidad en su domicilio. Todos lo haríamos… y gratis.

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