SunshineTras actualizar las tesis de George A. Romero, cosechando no poco éxito de crítica y público, con “28 días después” y sus zombies velocistas, el otrora gurú de la independencia británica,Danny Boyle, se autoimpone el más difícil todavía: intentar emular a Kubrick y a aquella odisea espacial de “2001”. Aunque esta vez la suerte y, sobre todo, la inspitración no parecen haber estado de su parte.

Los astronautas de Boyle no buscan ningún monolito negro al borde del espacio, sino que andan embarcados en una misión desesperada para volver a “encender” un sol que se apaga, y con él la vida en el planeta Tierra. No queda claro en qué siglo futuro se ambienta con exactitud “Sunshine” , pero digamos que el astro rey parece haberse fundido con unos cuantos años de antelación. Pero no importa, por algo le llaman a esto ciencia-ficción y, en cualquier caso, las lagunas de la cinta no están ni mucho menos en las entelequias argumentales. “Sunshine” tiene un arranque prometedor e intrigante, como sucede, por otra parte, en la inmensa mayoría de productos espaciales. Sin embargo la película no tarda en revelar sus flaquezas: Boyle ha primado la estética y lo técnico por encima de la trama y, como si del mundo al revés se tratara, su historia va de más a menos, perdiendo fuelle a paso de gigante hasta alcanzar un desenlace tremendamente confuso, a lo que Danny colabora con toda una absurda batería de secuencias distorsionadas y mareantes. Lo que en la parte final de la obra maestra de Kubrick era desasosiego y ansia por conocer qué se ocultaba al final del relato, en “Sunshine” no es más que una explosión de imágenes centelleantes no aptas para fotofóbicos y epilépticos.

Algunos logros visuales y momentos de enorme belleza -asombrosos esos planos figurados del sol visto a pocos kilómetros de distancia- para un guión mediocre e incluso tópico. Una vez que se ha probado a sí mismo que, definitivamente, no es Stanley Kubrick ni Ridley Scott , es momento de moverse hacia otro género que sea más agradecido para él y para nosotros. ¿Qué tal una de vaqueros drogadictos cazadores de zombies? Los muertos vivientes y los yonkis está demostrado que se le dan de fábula.

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