1408John Cusack pierde el oremus en una habitación de hotel demoníaca elucubrada por el ínclito Stephen King en uno de esos relatos que el de Maine factura como churros adaptada para el cine con más pena que gloria por el sueco Mikael Hafström (“Sin Control”). Tener a King en las inmediaciones siempre asegura, como mínimo, un par de buenos sustos y algo de inquietud, y ése es exactamente el balance final que se extrae de “1408”. Más allá de lo predecible de estas novelitas de puente aéreo del autor de “Misery”, en la cinta de Hafström casi todo lo que vale la pena se concentra en los primeros veinte minutos. El resto no es más que una suceción de lugares comunes y de alguna que otra trampa que los asiduos del género verán venir desde muy lejos.

Que Hafström es un director con cierto estilo y de estética impecable queda patente en las secuencias iniciales, pero lo que ya no está tan claro es que sea igualmente diestro a la hora de mantener la tensión en la bancada. En cuanto a Cusack, aún tenemos fresco en la memoria aquél bodrio llamado “Identity”, y aquí confirma lo que ya entonces intuimos: su sitio no está en el cine de horror. Este hombre no ha nacido para asustar, más bien todo lo contrario, y después de haberle interiorizado como ese tipo con cara de acelga capaz de extraer una carcajada incluso en las situaciones más peliagudas, cuesta encajarle en una de fantasmas. En “1408” su personaje funciona mientras John se ciñe a lo que sabe hacer como nadie: ser el rey del sarcasmo. Sin embargo, en cuanto comienzan los gritos y la histeria, el bueno deCusack resulta tan creíble como un discurso de paz de Bush Jr. Mientras él naufraga, Hafström se permite el lujo de desperdiciar a Samuel L Jackson en un papel de un par de líneas. Así se escribe la historia.

Si la noche se presenta aburrida, tal vez “1408” pueda servir para paliar el tedio, aunque seguro que hay cosas mejores que hacer, como por ejemplo revisar “El resplandor”, si es que se despierta el gusanillo King, porque de ese hotel sí que salimos siempre en busca de una muda limpia.

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