La-cuestion-humanaDifícilmente podría Nicolas Klotz haber adaptado de manera más errática y cargante la novela “La Question Humaine” de François Emmanuel. Un relato que, por otra parte, vierte un aguda e hiriente símil entre la criba judía llevada a cabo por los nazis y los actuales mecanismos de selección de personal en las grandes corporaciones. Aunque todo eso, en la cinta de Klotz se pierde en 140 minutos de constantes titubeos.

El punto de partida y eje principal de “La cuestión humana” es el personaje encarnado por el siempre soberbio Mathieu Amalric, un psicólogo de empresa con el encargo de investigar los trapos sucios de uno de sus jefes. Klotz podría haber construido una trama más o menos coherente, más o menos lineal, ciñéndose al corazón de la historia, independientemente de que el texto que adapta estuviera en su origen repleto de flashbacks, pseudoensoñaciones e interludios. Es la cruz habitual de las adaptaciones literarias. Todo metraje puede ser insuficiente (dos horas y cuarto en este caso) si el material es demasiado abstracto. Es por ello que, pese a ceder a los vericuetos de la novela, a sus confusas elipsis, a la extensa cartera de personajes secundarios, Klotz no logra captar verdaderamente la atención del público salvo cuando saca a relucir las verdaderas claves de la narración: la comentada trama nazi; la parábola que es espina dorsal de “La cuestión humana”. El resto, más de la mitad de la cinta, se pierde entre secuencias musicales de hasta cinco minutos de duración, personajes que aparecen y desaparecen sin justificación, y desvíos a todas luces incoherentes. Dicho de otra manera: durante buena parte de la proyección existe la duda constante de hacia dónde quiere ir a parar el director galo. Una duda que, dado el espesor de todo lo que la rodea, no viene acompañada de la curiosidad por conocer el desenlace, sino por la permanente sombra del bostezo. Paradójicamente, desprende más fuerza el fundido en negro final mientras la voz de Amalric pone fin a “La cuestión humana” que los 120 minutos que le han precedido. Mal asunto.

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