léolo“Léolo” es una de esas pequeñas y gloriosas rarezas con las que, cada vez más de tarde en tarde, el cine nos sorprende. Disfrazada de película “con niño” y camufalda tras el angelical rostro del joven actor Maxime Collin -todo un prodigio de naturalidad-, la historia que plantea Jean Claude Lauzon toca tantos temas y tantas sensibilidades que sería imposible resumirlo todo en unas pocas líneas.

Leolo es un crío nacido en los suburbios de Montreal, en el seno de una familia de clase de obrera, de esas en las que nunca falta un plato de comida, pero poco más. La miseria anda revoloteando muy cerca, y nuestro protagonista escapa de una realidad que ni quiere ni puede aceptar refugiándose en el lápiz y en el papel. Diseñando mundos a placer, rehaciendo su propia biografía y atribuyendo roles fabulosos a todos los miembros de su estirpe. Adelante y atrás, atrás y hacia delante, las vivencias de Leolo, las reales y las imaginarias, se amontonan, derivan unas en otras, del pasado al presente y vuelta a empezar. Sus temores, sus amores, el despertar a un onanismo compulsivo, a los arrebatos lúbricos que le provocan su vecina, su Dulcinea particular, una preciosa muchacha un par de años mayor que él -años que a ciertas edades parecen siglos de diferencia-.

Lauzon nos mantiene con los ojos abiertos como platos. Ahora nos hace reír, ahora llorar, más tarde pondrá a prueba nuestros estómagos y siempre, en todo momento, nos dejará sobrecogidos con la capacidad para descifrar el mundo y la lucidez de ese mocoso coleccionista de bichos. Sólo alguien emocionalmente impedido o con la sesera atrofiada puede asistir impávido al visionado de esta obra de arte que, para colmo de bienes, está coronada por una banda sonora exquisita, tanto en lo referente a la música compuesta para el score como a las canciones seleccionadas: baladas italianas desarmantes, un par de aullidos de Tom Waits , o el “You Can’t Always Get What You Want” de los Stones. Películas como esta nos hacen mejores personas, no hay duda, y más libres (aunque sea sólo piel adentro).