Etiquetas

, ,

Acabo de terminar un viaje, de la mano mi cicerón habitual en estas cosas del saber, Carl Sagan, por las Sombras de antepasados olvidados. Era 1993, Carl no olvidaba las galaxias muy, muy lejanas, pero se volvió durante un rato hacia ese “punto azul pálido”. No pretendía ni más (ni menos) que dar respuesta a los quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos. También jugar a su juego favorito; bajarle los humos al ser humano y sus supuestos caracteres “especiales”, a nuestra calidad de señalados por el dedo de Dios…

(Seguir leyendo)

Anuncios