Puede que ahora mismo tengas encima de la mesilla de noche un libro escrito por Andrew Crofts (Reino Unido, 1953) y ni siquiera lo sepas. Nunca vas a saberlo. Esa es la naturaleza de su trabajo: oír, ver, escribir y callar. Escritor fantasma, escritor por encargo, negro literario. Llámale como quieras. Previo cobro de generosos cheques, Crofts da forma a memorias, autobiografías, novelas de género, sagas literarias. Y desaparece de escena para que el “autor” estampe su firma en el manuscrito. Se codea con la élite de la élite, los que pueden permitirse sus servicios, y las editoriales se lo rifan. Aunque carde la lana para que otros se lleven la fama, esa lana hay que pagarla a precio de hilo de oro. (Seguir leyendo)

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